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Eficiencia energética
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17 septiembre, 2014

El impuesto al Sol

Impuesto al sol

Imagínate por un momento que te encuentras desempleado, llegando a un punto en el que los ingresos familiares no permiten ir al supermercado y abastecer a la familia de alimentos básicos. Esta situación te lleva a crear un huerto familiar, donde sembrar y recolectar tus propios productos. Imagínate ahora que cada vez son más los vecinos que se ven obligados a tener su propio huerto, y que se crean redes familiares de intercambio de productos entre unos y otros, logrando que ningún ciudadano pase hambre por no poder ir al supermercado.

Las grandes superficies de supermercados, hipermercados y el sector al completo, ven reducidos sus beneficios porque muchos ciudadanos se autoabastecen. Indignadas por las pérdidas, piden al Gobierno que intervenga y exija un impuesto altísimo a cada hogar que haya dejado de ir a comprar a sus tiendas por tener ese huerto en casa. El Gobierno accede, y cada familia autoabasteciéndose de alimentos gracias a los recursos naturales tiene que pagar un impuesto por ello. Se llega a la misma situación de desesperanza que existía al principio.

Resulta irónico, ¿verdad? ¿Es comprensible? ¿Debería protegerse a ese ciudadano en lugar de a los intereses de una serie de grandes empresas millonarias? Pregúntate ahora por qué existen tantas trabas desde las leyes para que cada hogar español, y andaluz, tenga su propio sistema de captación solar para producir su energía: su propia electricidad.

En lugar de ocurrir esto, vemos cómo las tarifas de las compañías eléctricas no hacen más que subir, aumentando así millones de euros en beneficios. Todo ello a pesar de que casi uno de cada diez hogares españoles no puede abordar el pago de la factura de la luz, renunciando a algo tan básico como calentarse en invierno.

Los tiempos han cambiado, y con ellos tenemos que cambiar nosotros. La era del carbón y el petróleo debe ir quedando atrás, y debemos empezar a entender que la energía y las emisiones a nuestro planeta son un factor muy serio. Hay que ir hacia un modelo energético distinto, y todo empieza desde el hogar.

Hoy en día muchos se escandalizan por algo muy reciente como es el Certificado de Eficiencia Energética, donde cada vivienda, cada edificio, debe registrar la cantidad en la que cada año afecta al medio ambiente, controlando los niveles de COemitidos. Pensarán muchos que es una imposición más, un modo de obtener beneficios, pero nosotros vamos mucho más allá: creemos que nada de esto tiene sentido si no se aborda el problema de raíz. Si hacemos de las energías renovables una realidad consolidada, si obtenemos energía del sol sin penalizar por ello a quien lo haga, si se acaba con el oligopolio actual, entonces el objetivo de cuidar el medio ambiente (y la economía de las familias) será un hecho muy claro, una realidad.

Desde Ingeniura estamos estudiando y formándonos para afrontar la situación actual y la que vendrá después. Sabemos que será muy distinta a épocas pasadas: que los edificios, los hogares, tendrán un papel fundamental a la hora de intercambiar energía y residuos con el medio ambiente, y queremos estar preparados. Confiamos en que algún día la razón caiga por su propio peso, todos estos temas empiecen a abordarse de verdad, y entre todos podamos construir un mundo más limpio, renovable y eficiente.